11 agosto, 2017

Fuente: nutriar.com

LOS CAMBIOS EN EL MEDIO AMBIENTE REQUIEREN DE MODIFICACIONES EN EL MANEJO DE LOS TERNEROS

Las vaquillonas de reemplazo para tambos son criadas en una amplia variedad de condiciones medioambientales y regiones geográficas.

La eficiencia de producción depende de las modificaciones costo-efectivas en las condiciones medioambientales y en la alimentación, dijo la Dra. Marguerita B. Cattell del Dairy Research and Technology LLC, Fort Collins, Colorado en Abril de este año, en las conferencias de Tri State Conference.

La adaptación a condiciones ambientales extremas empieza en el útero y es influenciado por el proceso del parto. El entendimiento de la fisiología y el requerimiento de nutrientes de terneros jóvenes puede mejorar las decisiones de manejo, manifestó la especialista.

 

ZONA TERMONEUTRA

La zona termoneutra es el rango de temperatura ambiental en el cual la cantidad de calor corporal producido es balanceada por las pérdidas de calor desde el cuerpo por convección, conducción, radiación y pérdidas de calor evaporativas, Cattell  dijo.

En esta zona, los cambios en la temperatura ambiente son correspondidos por cambios en las perdidas de calor, por ejemplo jadeando o ganando calor por cambios de posición del cuerpo. La temperatura crítica inferior (TCI) en el ternero es alrededor de 10 grados, ella reportó, explicando que debajo de ésta, el metabolismo y uso de la energía se incrementa linealmente  hasta un zenit de  metabolismo (SM). Debajo de este umbral, Cattell dijo, el animal se descompensa rápidamente sin asistencia externa.

 

CONDICIONES FRÍAS

El ganado europeo se ha desenvuelto en climas fríos y ha sido criado en un rango de condiciones ambientales extremas. El ternero recién nacido es capaz de ajustarse a cambios dramáticos de temperatura desde el medio ambiente uterino a temperaturas ambientales por debajo de cero, ella reportó, agregando que el ternero es más tolerante al frío que otras especies a causa de la relativamente densa capa de pelo y a la habilidad precoz de pararse rápidamente.

El acto de pararse en los primeros momentos incrementa el uso de energía cuatro veces y calienta al ternero, ella dijo; sin embargo como todos los neonatos, el ternero tiene una alta proporción de superficie del cuerpo comparado a la masa, alto contenido de agua en el cuerpo y es cubierto por fluidos amnióticos al nacimiento. En situaciones frías, los temblores y el metabolismo de la grasa deberán empezar inmediatamente para mantener la temperatura del cuerpo.

El ternero nace con una generosa cantidad de tejido adiposo marrón alrededor de los riñones el cual representa el 1,5% del peso corporal. Este tipo especial de grasa libera la energía como calor. En condiciones de temperatura neutra, éstas reservas se gastan durante la primera semana de vida, pero bajo condiciones extremas de frío pueden ser usadas en horas.

Según Cattell, un ternero recién nacido tiene 380 a 600 gramos de grasa y 180 gramos de glucógeno que pueden ser movilizados como fuente de energía. A un ritmo metabólico máximo, estas reservas serían terminadas dentro de las primeras 18 horas. El consumo de calostro se hace extremadamente importante, no solo como fuente de inmunidad pasiva sino también como fuente de energía. El cambio en el metabolismo causado por el consumo de calostro, mejora en forma rápida la tolerancia al frío de los terneros.

 

FACTORES MATERNOS

La nutrición materna influencia la tolerancia al frío del ternero. La cantidad de grasa marrón disponible al parto es influenciada por la nutrición materna al final de la gestación. Ella dijo que vacas privadas en energía y/o proteínas dan al parto terneros más chicos y menos maduros; tienen partos más largos y más distocia y tienden a tener menor concentración y volumen de calostro. Los terneros que experimentan dificultad al parto tienen menores ritmos metabólicos, menor temperatura rectal, pobre reflejo de succión, apetito reducido y menor absorción de calostro.

 

CLIMA

La temperatura ambiental no es el único factor que influencia la demanda de energía. La radiación solar, el viento y la humedad alteran la temperatura efectiva. Las tablas para el viento frío (NRC contempla a la hora de definir los requerimientos de un animal el efecto que el viento tienen sobre el cuerpo) han sido desarrolladas para el ganado adulto con pelaje de invierno, pero no para terneros alimentados con leche. En general, el viento a 40 kilómetros por hora tiene el mismo efecto de enfriado que –2,7° C (de temperatura ambiente). Esto traería la TCI  a 25° C para un ternero recién nacido o 15° C para un ternero de 1 mes. El viento frío representa la temperatura efectiva percibida, como ésta es influenciada por la convección, debiendo ser usada para determinar el requerimiento de energía.

De acuerdo a Cattell, la capa de pelo tiene un gran efecto sobre la aislación y la prevención de la pérdida del calor. En ganado de carne con una capa de pelo corta o húmeda, se incrementan las necesidades de energía en climas fríos al doble de alto comparado con el ganado con pelaje de invierno.

La radiación solar afecta la TCI. Los animales con pelaje oscuro tienen un apreciable mayor calentamiento por el sol que aquellos que son predominantemente blancos. El color  de los refugios también tiene un  efecto mensurable de la temperatura del cuerpo del ocupante cuando la radiación solar es el factor.

 

ACLIMATACIÓN – ADAPTACIÓN

La adaptación fisiológica en el corto plazo involucra a un metabolismo aumentado a través de los temblores, el quemado de la grasa marrón, el erizado de los pelos y el incremento del apetito. Un estrés por frío agudo incrementa de 2 a 5 veces la concentración plasmática de norepinefrina. Esta hormona, a su vez, estimula  la utilización del tejido adiposo marrón.

La aclimatación  responde al frío en el largo plazo también,  aumentando el crecimiento en largo y densidad de la capa de pelo así como en la deposición de grasa subcutánea.

Desgraciadamente, el ternero recién nacido, no tiene tiempo para aclimatarse por el crecimiento de mas pelo o acumulación de grasa. Por lo tanto, más energía es usada para mantenerse caliente y la masa  muscular y  los depósitos de grasa  disminuirán más adelante. Esto puede iniciar un espiral negativo hacia abajo en la reserva de energía y masa corporal. El ternero joven usa rápidamente el depósito de grasa marrón. A diferencia de un ternero de 1 mes, el recién nacido no puede compensar por incremento del consumo de alimento, agregando que éste es usualmente alimentado  a una cantidad fija  y su inmadurez limita el consumo de alimentos sólidos y líquidos (restricción obligatoria por nuestro sistema de crianza).

El término aclimatación de la conducta se refiere a cambios intencionales o respuestas en la conducta que influencia el estrés por frío. Estos incluyen el agrupamiento con otros terneros, asumir una postura encorvada, echado versus parado, evitar echarse en el barro, evitar exponerse al viento y la lluvia, comer más, evitar el consumo de fluidos fríos  y buscar una alta radiación. Es importante entender que éstas conductas pueden resultar en significativas reducciones en el requerimiento de energía. Un buen manejo y  ambientes frescos llevan a los animales a seleccionar microambientes.

 

EFECTOS DEL FRÍO

Cuando un animal está sujeto a fríos extremos una cantidad sustancial de energía puede ser  desviada desde la ganancia de peso y crecimiento para mantener la temperatura del cuerpo. Debajo de la TCI más consumo de energía se requiere. La estación del año tiene un gran efecto sobre la eficiencia de la alimentación por ésta razón.

Según Cattell el NRC ha definido guías para los requerimientos nutricionales de terneros recién nacidos, asumiendo un objetivo de 450 gr. de ganancia por día para un ternero de 45 Kg. (Durante su período de alimentación líquida). Este  ternero necesitaría 1,75 Mcal. de energía  metabolizable para mantenimiento y 1,26 Mcal para crecimiento.

3,8 litros de leche entera o sustituto lácteo proveerá 2 Mcal de energía metabolizable. Esto es suficiente para 220g. de crecimiento bajo condiciones medioambientales neutras.

Cuando la temperatura ambiental está debajo de la TCI para terneros, los requerimientos del NRC no son adecuados para el mantenimiento y el crecimiento. Significativas menores ganancias han sido encontradas en terneros criados en instalaciones  frías cuando la temperatura ambiental está debajo de la TCI (esto ocurre casi todos los días de invierno en nuestro sistema de crianza). La suplementación con grasa o el incremento en la concentración de lactoreemplazante o en el volumen suministrado puede proveer más energía.

Como una regla general, la suplementación de energía  debajo de la zona termoneutra  deberá ser siempre  costo-efectiva. El costo de la suplementación deberá ser comparado al costo de reducir la exposición al frío a través del alojamiento y condiciones ambientales. La suplementación con grasa adicional es más costo efectivo que el incremento en la concentración del sustituto lácteo o en el volumen.

Debajo de la TCI, las proteínas y los minerales no son requeridos a niveles tan altos como lo serían a temperaturas neutras. La proteína es una fuente de calor cara, comparado con la grasa o los carbohidratos agregando que el balance entre la proteína y la energía  no es de importancia cuando la energía adicional es usada para producir calor más que para crecer. Incrementando la utilización de sustituto será más conveniente y permitirá mejoras en las ganancias de peso durante condiciones climáticas neutras intermitentes. Cattell dijo que el objetivo es,  suplementar energía arriba del nivel  requerido para mantenimiento hasta el punto donde un exceso de esta (energía) pueda limitar el consumo de alimento.

Todo cambio deberá  ser  echo gradualmente y permanecer consistente durante la estación fría. La suplementación deberá enfocarse  sobre terneros menores de un mes de edad, antes de que el consumo de alimento balanceado sea importante.

Es obvio que la calidad del primer alimento ofrecido de los terneros (Iniciador) deberá ser óptima.

Bajo condiciones termoneutras las ganancias de peso corporal se incrementan con el aumento del lactoreemplazante, grasa y/o proteína. Bajo éstas condiciones y arriba de la TCI los excesos de sólidos debieran promover mejores ganancias. Una relación proteína-grasa balanceada es importante para el crecimiento. La rentabilidad de la suplementación podría ser comparada al costo de la ganancia debido a la mejora en el consumo de alimento balanceado en animales mayores.

 

CONCLUSIÓN

Condiciones climáticas extremas requieren modificaciones temporarias, adecuada selección de alojamiento y simples cambios en el manejo nutricional de terneros en etapa de lactantes. La provisión de una adecuada energía en la dieta en condiciones frías reduce las fluctuaciones estacionales en la productividad y salud.