12 mayo, 2017

Fuente: produccion-animal.com.ar

Crecimiento y desarrollo compensatorios

La velocidad de crecimiento de un animal está determinada por su caudal genético y por factores ambientales, dentro de los cuales la alimentación ocupa el primer lugar.

Aquellos animales que hacen ganancias de peso más rápidas, y como consecuencia llegan antes al peso de faena, son los que tienen la más alta eficiencia de transformación del alimento en peso vivo. El establecimiento de un sistema de engorde de terneros de carne que permita faenar los animales a una edad temprana y en un proceso eficiente de producción exige una alta velocidad de ganancia diaria en forma continua hasta el peso de faena.

Pero en condiciones de ganadería extensiva es difícil y muchas veces no redituable desde el punto de vista económico, maximizar las ganancias de peso.

Es un hecho probado que cualquier período de restricción o de penuria en la vida del animal resulta en una disminución de su perfomance total. Sin embargo, en sistemas de ganadería a campo como los nuestros, donde la inmensa mayoría de los animales son engordados bajo condiciones de pastoreo, la decisión de aceptar períodos acotados de penuria en lugar de buscar una ganancia sostenida durante todo el período de invernada, confiando en la capacidad de recuperación de los animales, debe descansar en el análisis económico, dejando de lado las consideraciones biológicas.

Un retardo o paralización del crecimiento durante el período invernal puede ser sumamente negativo en la producción vacuna en aquellas situaciones donde se busca que los animales lleguen rápidamente al peso de faena con un alto rendimiento. Es fundamental lograr bajos costos de producción para obtener beneficios razonables, a la vez que un producto altamente competitivo en los mercados exteriores

Los cambios estacionales en el suministro de alimentos están por lo general bien definidos para cada región, y el productor adapta el manejo de su ganado a la situación que se le presenta. En la mayoría de los casos, todo cambio en los programas de manejo tendiente a paliar la escasez de forraje se lleva a cabo por medio de una disminución de la carga por hectárea, o bien estableciendo algún sistema de suplementación. En algunas regiones ese suplemento invernal es una práctica común, sin embargo la cantidad y calidad de los alimentos que se pueden utilizar, dentro de límites económicamente razonables, varía considerablemente. Ello se refleja en las ganancias de peso que se obtienen.

Es evidente que el pastoreo representa la forma más económica de alimentar a un rumiante; por lo tanto, cuando se pretende establecer sistemas para lograr una conversión eficiente de pasto en carne, el problema básico al cual se enfrenta el productor es lograr una armonía entre los requerimientos del animal y la producción de pasturas.

Durante los últimos años se ha puesto mucho énfasis en la necesidad de lograr altas cargas animales, a fin de obtener un buen aprovechamiento del forraje disponible. Esto conduce a la necesidad de contar con suficientes animales a fin de aprovechar al máximo el potencial de las pasturas para la producción de nutrientes. Pero al mismo tiempo, no se puede dejar de lado el hecho de que el consumo de un animal debe ser suficiente a fin de que pueda utilizar eficientemente su potencial para crecer.

El aumento de la carga animal durante el invierno, a fin de lograr un máximo aprovechamiento de la pastura de primavera, plantea dos claras alternativas al productor:
a) Utilización del crecimiento compensatorio.
b) Suplementación durante el invierno de los animales en pastoreo, a fin de mantener un ritmo acelerado de crecimiento.

Definición

Los animales nutridos deficientemente dentro de ciertos límites en algunos momentos de su vida, pueden realizar, sometidos luego a un régimen alimentario abundante, aumentos de peso superiores a los logrados con el mismo régimen abundante por animales bien nutridos. Este mecanismo de autodefensa para alcanzar el peso normal es el llamado crecimiento o aumento compensatorio. Es decir, por crecimiento compensatorio se entienda la tendencia general de la curva de crecimiento a recuperar sus características normales después de un período alimenticio adverso.

UTILIZACIÓN DEL CRECIMIENTO COMPENSATORIO

El manejo del crecimiento compensatorio no debe ser utilizado en todas las circunstancias, ya que las características
de la empresa agropecuaria, de los mercados, los costos, la situación forrajera y climática, aconsejarán o
no su uso. No obstante, es una herramienta que puede ser de interés económico tanto para el invernador como para
el criador, ya que:

  • Al criador le permitirá retener sus animales de destete para venderlos luego de una recría, con mayores
    pesos y en época de posibles mejores precios.
  • Al invernador le posibilita un uso más eficiente de los recursos forrajeros de primavera-verano. A su
    vez, podrá comprar animales a principios de invierno y no a comienzos de primavera, con el consiguiente
    beneficio económico.
  • Para el criador-invernador, si la temporada de servicio es larga, el crecimiento compensatorio tendría,
    por ejemplo, la siguiente aplicación:
  • Los terneros nacidos al comienzo de la temporada de partos (nacidos en agosto-septiembre) pueden alcanzar el peso de faena a los 18 meses de edad, al final del segundo verano de vida, si se los alimenta sin restricciones.

  • Los nacidos al final de la temporada, aunque se alimenten siempre bien, no alcanzan a salir gordos antes del segundo invierno. Este grupo de animales es el indicado para ser sometido a un planteo de restricción y realimentación.

En los sistemas con altos niveles de producción, en los cuales se prioriza la ganancia diaria promedio en el ciclo
de engorde, esta técnica tendría escasa aplicación.

En cambio, las invernadas de 18 a 20 meses, así como los sistema de cría cuando la reposición se entora con
24 meses de edad, los animales pueden ser restringidos en su primer invierno de vida.